Este domingo me desperté con
pocas esperanzas de volver satisfecho por los días anteriores. Algo dentro de
mi me decía que mi itinerario me iba a defraudar. Que me iba a arrancar de mis
labios aquello de “este año ha sido muy flojo”.
A ROYAL AFFAIR (2012)
Entré en la primera sala, sala 5.
Proyectan Un asunto real. Me da una primera sensación de que voy a tener que
tragar una historia de reyes y príncipes. De la monarquía, en resumidas cuentas,
diciendo que malos fueron en otra época. Pero algo excepcional ocurre en los
primeros minutos. Ver al rey Christian VII (Mikkel Boe Følsgaard) de Dinamarca saliendo
de detrás de un árbol tímidamente me hace reordenar mis pensamientos. Esta
película no va a ser como las demás...
Efectivamente, pude cambiar mi
premeditado prejuicio a tiempo para disfrutar de este largometraje. Una
historia donde la Corona no es la única
protagonista: la Corte, la Ilustración, los pensadores ilustres e incluso protagonismo
para el pueblo. Y nada de dar por hecho que la clase alta era ignorante y sin
más intenciones que la de uno mismo. Una película hecha con cabeza y con mucha
cabeza. Cómo el nacimiento de un niño inesperado puede cambiar el rumbo de
todos los personajes. Acabar con ellos.
