A así concluyen nueve días de cine en la capital andaluza.
Sevilla se despide del festival que ha llenada cada sala con películas
europeas. Tal vez por el interés del público, tal vez por sus precios más
asequibles o quizá para resguardar a su público de empaparse en sus calles. Sea
cual sea, las peleas eran inminentes para coger un buen sitio en el cine y
tener un dolor de cuello viendo una enorme pantalla en primera fila.
Así, la imagen de cine de autor, indie, independiente se
difumina para volver a dejar paso al cine comercial. Otra vez volvemos a contar
los días que faltan para sentir con orgullo el cine, a sus directores, actores,
productores, a los novatos y a los veteranos. Una oportunidad que nos facilita
disfrutar de un cine de calidad.
Es el momento de despedirnos de esta intensiva jornada rogando
al cielo que muchas películas llegen a las salas comerciales para que puedan
disfrutarlas. Aunque también habrá quienes recen por otras película que pedirán
que queden en el olvido.
Para concluir este día, el itinerario era sencillo pero
chocante. Comenzamos el viaje a un país Africano con Tabu. Terminamos un festival de cine con la película más extraña
que uno se pueda encontrar en la cartelera: Kill Zombies!






